Semana 1 | Crisis (ᵕ–﹏–)
Después de un intento fallido de establecer una democracia participativa dentro de la Universidad de Concepción, se dio inicio a un paro que, si bien surgió desde una causa noble y con justas demandas, terminó generando cierta división dentro de nuestra comunidad estudiantil. A pesar de que muchos buscábamos el diálogo y la construcción conjunta, también hubo voces que, lamentablemente, se expresaron desde posturas bastante autoritarias. Esto provocó un ambiente algo tenso, donde opinar diferente se convirtió en motivo de invalidación, incluso cuando esas opiniones eran planteadas desde el respeto y con intención constructiva. La demonización de la diferencia fue, sin duda, uno de los factores que más me hizo reflexionar durante este periodo.
Personalmente, viví este paro desde una situación bastante particular. Como muchos estudiantes, no estaba precisamente de vacaciones. Al contrario, estuve en mi casa cumpliendo labores como empleado doméstico, lo cual limitó bastante mi tiempo de recreación. Entre las tareas del hogar y las responsabilidades familiares, no me fue fácil mantenerme al tanto de todo lo que estaba ocurriendo en la universidad.
Durante este periodo, se nos informó oficialmente que no debíamos asistir a clases ni rendir evaluaciones, por lo que no estuve tan pendiente del material académico como en circunstancias normales. Sin embargo, traté de mantenerme mínimamente al día revisando las clases grabadas para no perder completamente el hilo de las materias. En un esfuerzo colectivo con mis compañeros, incluso nos organizamos y nos reunimos en una logia de la biblioteca para estudiar física de los materiales de una forma más lúdica: A través de un Kahoot. (Cabe destacar, con un poco de orgullo, que obtuve el primer lugar en esa dinámica :3 Espero que ese resultado se repita en el certamen). Me encantó la experiencia y me hizo valorar aún más el poder estudiar con personas que estimo y con quienes comparto este camino académico. La colaboración y el compañerismo realmente marcan la diferencia.
En cuanto a mi propuesta para taller, la idea de extender la calle Maryland hasta convertirla en un muelle sigue firme. Aún creo en su potencial, aunque reconozco que la ejecución necesita algunos ajustes. Estoy considerando dejar de lado la idea de elevarlo como originalmente había pensado, y buscar una forma más coherente de integrar el astillero. Quiero generar una continuidad espacial que permita jugar con distintas alturas, aprovechando las vistas y enriqueciendo la experiencia del espacio público.
Ahora que finalmente estamos en plena semana de negociaciones y se comienza a distinguir una posible vuelta a la normalidad, me siento más motivado para retomar el ritmo y ponerme al día sin sentir que todo va a mil por hora. (Aunque tendremos que hacerlo)
PD: Estoy escribiendo estas líneas mientras atravieso una crisis asmática, pero bueno, la universidad es prioridad. ¿no?
Eso fue todo amigos!!
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